El Pasajero

Por María Xavier Gutiérrez

Tengo la vida, puedo sentir con mis manos, con la piel, con mi boca, y también puedo sentir con mis instintos básicos, algunos reaccionan en la zona púbica, otros en el vientre, otros en el estómago, también hay en el pecho, en la garganta, en el entrecejo y en la coronilla de la cabeza, la ciencia habla del hipotálamo como el “cuartito” del cerebro donde se guardan las emociones viscerales.

Cuando mis emociones se agitan muy fuerte y choco contra paredes invisibles que son mis propios limites o mis fantasmas, es cuando me recojo hacia adentro y hago el inventario de mis recursos, pero también voy tirando la carga que ya no necesito, abriendo ventanas en mi sien para que entre aire nuevo. Ese proceso duele.

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El miedo y yo

De sopetón tuve un momento así hace un año, estaba anotado en mi agenda, a escondidas mías, que el 28 de abril del 2016 yo tendría un ataque de pánico. Se derritió mi realidad, es decir esa burbuja cómoda donde sabía qué esperar de cada día, perdí el suelo bajo mis pies, morí.

¿Podes recordar un momento de mucho miedo en tu vida? Si tenés más de 40 quizá viste en 1999 la película: El Proyecto de la Bruja de Blair, este film explota el miedo instintivo, el que se siente en la boca del estómago y en el pecho. Quizá tengas una experiencia más realista. Pues en un ataque de pánico el miedo se pone al mando, se apodera de toda tu existencia, no te suelta y la sensación de tragedia te acompaña como una nube de humo donde vas.

 

 

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Escape

Este es uno de los sentimientos más densos que existe. Puede ser impenetrable, te paraliza, te suspende las funciones orgánicas, te derrumba los pilares sobre los cuales soportas tu vida, ¿quién soy? ¿Para qué estoy viva? ¿Para qué voy a hacer el supermercado? ¿Cuál es el sentido de esto? Todo parece de mentira, los compromisos, el trabajo, tu familia. Perdí 10 libras de peso en un mes y ni hablar del insomnio y sus efectos. No podía conectarme con la risa de otros, no escuchaba música, dejé de dar clases de yoga. Mi esposo me hablaba y yo le decía: te escucho pero no te puedo responder. Sentía una inmensa melancolía, se apagó mi energía vital.

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¿Por qué me pasó esto? El detonante fue la lectura de un resultado diagnóstico en el que el médico dijo: “a tiempo te hiciste este examen porque esos pólipos se podían haber convertido en cáncer” . ¿Disculpe, dijo cáncer? Las palabras de un médico pueden sonar como una condena o una maldición. Sin embargo, aunque para otra persona puede que sea otra la causa que exacerbe su miedo, considero que eso no es lo importante, si no, ¿qué haces con ello? ¿En qué lo vas a convertir? Así mismo, puede que la emoción que  gobierne no sea el miedo, más bien la adicción a personas o sustancias, la tristeza, el enojo constante etc.

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Transmutación 

Basta decir que me recuperé con apoyo médico, homeopático y sicología holística pero más que eso tuve la custodia de mi madre, de seis amigas y dos amigos indispensables, además el apoyo invaluable de mi esposo, quien nunca me juzgó y fue como un canguro que me protegió dentro de su saco, hasta que estuve lista para saltar afuera.

Todo esto se combinó con la vida cotidiana, seguí ejerciendo como madre, seguí trabajando y socializando, me tocó viajar y llevar la tragedia conmigo, que a veces aparecía y otras se desvanecía.

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Del libro Cuando Todo se Derrumba de Pema Chödrön

Al mismo tiempo me nutrí de lecturas poderosas que me reconfiguraron por completo y me ayudaron a conectar con mis instintos, como dice mi hermana: esta que escribe hoy es alguien enteramente nueva.  

  • Wayne W. Dyer: El Poder de la Intención
  • Pema Chödrön: Cuando Todo se Derrumba
  • Pema Chödrön: Cómo Meditar… y ser al mismo tiempo un buen amigo de tu mente
  • Ramiro Calle: Viaje al Fondo de Mi Mismo
  • Clarissa Pinkola Estés: Mujeres Que Corren Con Lobos

Paralelo a todo ello, incluí en mi vida la meditación y reforcé el contacto con el Dios de mi entendimiento. Necesité saber que no estaba sola. W. Dyer me enseñó que… “Soy un ser espiritual viviendo una experiencia humana temporal..” y que yo sólo soy una extensión de la energía creadora que es amor, ese es mi Dios.

Estoy viva, soy capaz de sentir, ahora valoro que este año entero, en cada uno de sus días simplemente fue bellísimo y no cambiaría ni un segundo de lo vivido.

Poco a poco el miedo regresó al hipotálamo, llegó extenuado, las otras emociones lo recibieron con respeto y amor….El miedo es mi pasajero, pero ya no me asusta.

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TODAS LAS ILUSTRACIONES LAS HICE EN MI CUADERNO DE NOTAS.